viernes, 22 de abril de 2011

Cartas de Ayer

  • Primera Confesión:
    • ah... no lo sé supongo que no sentirme tan vacía...
    • no sé qué quiero en vd. dejé de cuestionarmelo hace un tiempo
    • dejar de pensar en que pretendo ser, qué deseo... que debería hacer...
    • comencé a dejar que las cosas pasen, sin cuestionarlas de más...

      Segunda Confesión:

    a veces siento que me perdí en el espacio, que debí haber llegado antes o mucho después...
  • como que voy a un ritmo y la realidad en otro, a veces me siento en las bancas y corre ese viento montañesco y no sé qué hago aquí
  • sé que pasaré mucho tiempo en ese lugar, me asusta un poco
  • pero no quiero volver...

    Tercera Confesión:

    • nunca pude aprovechar las cosas
    • ah, no me da miedo sufrir
    • lo encuentro tan necesario como la felicidad
    • si todo fuera positivo me sería tn extraño
    • a veces como que necesito estar mal

    Cuarta Confesión:

    Yo cuando estaba en antofa y sentia de esas penas malas
    • que te aprietan la garganta
    • de esas que pareciera ke te pusieran un bombín en el pecho y echaran aire hasta hacer reventar con todo dentro
    • me gustaba salir de mi casa y caminar
    • cuando tengo pena em encanta caminar
    • caminaba por el borde costero
    • el mar es genial cuando tienes pena
    • caminas y sientes ese aire húmedo helado
    • son como miles de diminutas gotitas que te chocan en la piel
    • si lloras las lágrimas se hielan
    • forman un pequeño camino en tus mejillas
    • caminaba mucho hasta la playa
    • me gustaba adentrarme en la bahía
    • hay unas entradas de piedras
      • yo llegaba hasta al fina
      • y me sentaba ahi
      • donde revientan las olas
      • siempre me gustó eso de niña... era mi lugar secreto donde podía sentir mis penas
      • hacerlas mias respirarlas, sentirlas
      • después de un rato el frio comienza congelarte
        • yo me congelo mas rápido... por mis problemas
        • al final estaba hasta que terminaba congelada
        • el frio congalaba la pena
        • despues salía el sol...

          Quinta Confesión:

          • cuando estoy contigo siento que soy como un globito inflándose, hinchándose poco a poco a punto de reventar en miles de colores, en un vaivén de aire, entre que si llega al punto y mejor no... y de nuevo casi
          • y después de un tiempo se hace más constante, y llega a ser un poco peligroso incluso...

            Sexta Confesión:

            te leo, cada palabra, cada letra entra en mis ojos, penetra mis pupilas, me desvanezco, se deshilan y se adhieren a cada parte de mi cuerpo, me acuesto con ellas, duermo y al levantarme ellas siguen conmigo, colgadas, pegadas, tejidas a la piel, empiezo mi rutina, con ellas bajo la ropa, y se quedan así hasta que termina el día, logran emigrar por la sangre, esparciéndose por cada vacío, llenándolo y una vez logrado, unas cuantas se echan a dormir en mi corazón y las que quedan retumban en mi cabeza...

            Séptima y última Confesión:

            como una bola de nieve que rueda colina abajo, cada vez mas grande cada vez más fuerte, imparable, de lo imperceptible a lo evidente. Así con cada suspiro. se sueltan las riendas a los caballos, dispares, corriendo frenéticos, bola de nieve y bola de fuego, ascendente, inversa, del hielo al calor, de la magnitud a la delicadeza, pequeña bola de fuego que crece a medida que llega al cielo...más alta, más grande, más intensa... Enrojeciendo el cielo, despigmentándolo y volviéndolo a teñir... Espiral ascendente... calor cristalino que tienta. Espiral descendente... palabras que entumecen...

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