- Primera Confesión:
- ah... no lo sé supongo que no sentirme tan vacía...
- no sé qué quiero en vd. dejé de cuestionarmelo hace un tiempo
- dejar de pensar en que pretendo ser, qué deseo... que debería hacer...
- comencé a dejar que las cosas pasen, sin cuestionarlas de más...
Segunda Confesión:
a veces siento que me perdí en el espacio, que debí haber llegado antes o mucho después... - como que voy a un ritmo y la realidad en otro, a veces me siento en las bancas y corre ese viento montañesco y no sé qué hago aquí
- sé que pasaré mucho tiempo en ese lugar, me asusta un poco
- pero no quiero volver...
Tercera Confesión:
- nunca pude aprovechar las cosas
- ah, no me da miedo sufrir
- lo encuentro tan necesario como la felicidad
- si todo fuera positivo me sería tn extraño
- a veces como que necesito estar mal
Cuarta Confesión:
Yo cuando estaba en antofa y sentia de esas penas malas- que te aprietan la garganta
- de esas que pareciera ke te pusieran un bombín en el pecho y echaran aire hasta hacer reventar con todo dentro
- me gustaba salir de mi casa y caminar
- cuando tengo pena em encanta caminar
- caminaba por el borde costero
- el mar es genial cuando tienes pena
- caminas y sientes ese aire húmedo helado
- son como miles de diminutas gotitas que te chocan en la piel
- si lloras las lágrimas se hielan
- forman un pequeño camino en tus mejillas
- caminaba mucho hasta la playa
- me gustaba adentrarme en la bahía
- hay unas entradas de piedras
- yo llegaba hasta al fina
- y me sentaba ahi
- donde revientan las olas
- siempre me gustó eso de niña... era mi lugar secreto donde podía sentir mis penas
- hacerlas mias respirarlas, sentirlas
- después de un rato el frio comienza congelarte
- yo me congelo mas rápido... por mis problemas
- al final estaba hasta que terminaba congelada
- el frio congalaba la pena
- despues salía el sol...
Quinta Confesión:
- cuando estoy contigo siento que soy como un globito inflándose, hinchándose poco a poco a punto de reventar en miles de colores, en un vaivén de aire, entre que si llega al punto y mejor no... y de nuevo casi
- y después de un tiempo se hace más constante, y llega a ser un poco peligroso incluso...
Sexta Confesión:
te leo, cada palabra, cada letra entra en mis ojos, penetra mis pupilas, me desvanezco, se deshilan y se adhieren a cada parte de mi cuerpo, me acuesto con ellas, duermo y al levantarme ellas siguen conmigo, colgadas, pegadas, tejidas a la piel, empiezo mi rutina, con ellas bajo la ropa, y se quedan así hasta que termina el día, logran emigrar por la sangre, esparciéndose por cada vacío, llenándolo y una vez logrado, unas cuantas se echan a dormir en mi corazón y las que quedan retumban en mi cabeza...
Séptima y última Confesión:
como una bola de nieve que rueda colina abajo, cada vez mas grande cada vez más fuerte, imparable, de lo imperceptible a lo evidente. Así con cada suspiro. se sueltan las riendas a los caballos, dispares, corriendo frenéticos, bola de nieve y bola de fuego, ascendente, inversa, del hielo al calor, de la magnitud a la delicadeza, pequeña bola de fuego que crece a medida que llega al cielo...más alta, más grande, más intensa... Enrojeciendo el cielo, despigmentándolo y volviéndolo a teñir... Espiral ascendente... calor cristalino que tienta. Espiral descendente... palabras que entumecen...
viernes, 22 de abril de 2011
Cartas de Ayer
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