jueves, 30 de septiembre de 2010

Son tan etéreas, que ningún hombre se les quiere acercar por miedo a que se les escapen de las manos (...)

jueves, 23 de septiembre de 2010

M U J E R E S T Á S L O C A


Y aquí estoy, de nuevo. Un poco más demente, y un poco más calmada, me retracto, sigo paranoica.
La lógica de creer que los males se amputan, se me ha colado en la cabeza más que nunca.
La virtud del ente pensante de maquinar una estrategia y consagrar la estabilidad en una impermeabilidad emocional.
No mucho, si se habla de amputar, es porque ya se causó un daño... Un mal perdido.
Y si se amputa, es porque no hay ningún tipo de solución disponible para poder salvarlo.
Generalmente se opta por esa opción cuando hay un sentido de perdida, el tratar de tener el control por sobre todas las cosas, esa necesidad de poder estar a la cabeza de la situación, de poder manejar la vida y sentirse dueño de las decisiones; de cierta forma, es chistoso, porque el resultado de la perdida, casi siempre no es porque la persona víctima de ella quiera sentir aquel pésame, pudo haberlo provocado, claro. Pero la perdida es ingrata, ya que siempre hay uno (por lo menos) que resulta afectado por ella. Y es ese espécimen, el que opta por la opción de amputar un sufrimiento, para seguir adelante. Para revocar esa triste situación de verse ofuscado ante esa perdida y en un manto nebuloso estresante de pensamientos que acaecen al cuerpo, dominándolo y estrujándolo, hasta que éste gotee lágrimas de sangre. Vapor de esperanza, por cada poro de la epidermis pútrida, un cadáver, un cadáver exquisito. Frustración, Impotencia, día noche noche día, calurosas noches soleadas, oscuros días alunados. Vida, tiempo, en voluptuosa cooperación. Juntas santifican los días decadentes de un pobre cuerpo, desdichado, muerto, no, medio muerto, medio dormido.
Ofuscado, sí, enloquecido. Ojos desangrados, ojos extenuados, llorar a sangre expuesta, llorar gritos, desesperación. Dedos, el quiebre, el desazón, metal, metálico corazón, palabras como ballestas.
Oh mira como victoriosa bandera, el puñal a mano de tu garrote especial,  lanzazo, espeluznante intriga,certero, el punto blanco, corazón de medio, a medio, a medias, medidas, Danzante, vacilante, siempre tan abominable. Míralo, moribundo, agonizante, ¡Que disparo!, obra maestra. Matando hombres, pobres hombres, viuda negra, asesina. Palabras directas, dianas campantes. Risas rimbombantes, danzantes, saltarinas, amigas de los huéspedes, demoníacos que habitan en esta cabeza. SÁCALES, ¡SÁCALES YA!


Si. Después de vivir el dolor, quiero estar en el control, dominar el sentir de este cuerpo, ahora es un honroso héroe de batalla, campaña tras campaña, necesito un descanso. Triunfar en mi estado, la razón estable de la armonía. Si quiero te quedas, si no, marcha. Amputar, siempre te creí un virus, un desagradable virus que podía ser aniquilado con una buena dosis de antibióticos. Me equivoqué. Saliste duro. Genéticamente voluble, intercambiable, decodificado inerte. Eres un cáncer. Un desgraciado cáncer, a ti no se te amputa, aún no has podrido parte de mi cuerpo, aún no has ahogado ganas, ni colapsado válvulas, ni destruido tejidos, vivos somos, los que hemos resistido, como yo somos tantos los que contigo hemos vivido. A ti no se te amputa, a ti se te extirpa. Se te extirpa de las retinas, se te extirpa de los dedos, se te extirpa de la lengua, se te extirpa de las neuronas, se te extirpa de la tricúspide, se te extirpa de los nervios, se te extirpa de la aorta y la carótida, se te extirpa de las ganas, si es necesario, drenaré mi sangre con un colador de rabia, y a fuerza herviré cada gota, cada coágulo para que tu veneno se vaya totalmente de mi cuerpo.


En el abismo no se puede pensar.
En los sótanos no se razona.
Hum... Creo que tengo problemas...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Esto no tiene nada de poético, ni artístico.
Pero... Falta tan poco Conchesumadre!!!!!