viernes, 22 de abril de 2011

Algo de hace un tiempo. (En un día pueden pasar muchos años)

Me gusta vivir bien las cosas,
Me gusta sentirlas conmigo.
Me gusta disfrutar los momentos,
Me gustan más si son contigo.
¿Qué me pasa?
Es como ir deshojando una cebolla,
capa por capa.
O a una alcachofa, o un repollo.
Es como comer tomate relleno.
Ves la superficie y capa por capa 
te vas adentrando en un núcleo centelleante.
Es como cocer una prenda, 

(prenda mia, prenda querida, prenda del alma) 
Es como tejer una bufanda.
Es como enseñarle a una mariposa a volar.
(Me gusta abrir lo ojos y estar viva),
Me gusta sentir el peso de la mano 
sobre mis brazos, sobre mi cara.
Me gusta sentir la respiración de una llama,
de una llama que quema en la piel,
en los ojos, en los labios.
El Salto al vacío, la voltereta al abismo.
Me gusta mirarte, me gusta verte reir.
Me gusta sentarme a tu lado.
Me gustan tus abrazos.
Me siento feliz 
Me gusta estar feliz
Me gusta que estés aquí.




Volver a atrás

volver a atrás... 
volver al punto exacto en el que una mirada puede subordinar el tiempo a su gusto, 
dilatándolo, enrollándolo, desdoblándolo, serpentear los segundos y hacerlos eternos... 
Volver a atrás, 
volver a la sonrisa, 
volver a la sonrisa mimada, a la sonrisa coqueta, dulce que siembra discordia, discordia que es sangre para el corazón..



    • Volver atrás, 
      volver al roce, 
      volver al punto en que la piel se derrite en medio del frío,
      que desenrosca sus raíces para apaciguar una tormenta tan furiosa,
       que no puede ser calmada, dosificada con un poco de pecado...
       no hay nada más dulce que el pecado... como una flor, 
      dulce... sin pecado no hay flor...
       resistirse, dejarlo ir.... 
      volver al momento de pugna entre el cerebro y el corazón,
       emoción y razón, 
      volver a sentir un soplo en la piel, un golpe en la sangre para vivir,
       un brote de miel en los pulmones, imanes en los dedos, en los ojos... en la lengua. 
      Volver a atrás... 
      volver para regresar, regresar y volver a sentir, volver a ser feliz, quedarse y vivir, estar y verte a ti.

Cartas de Ayer

  • Primera Confesión:
    • ah... no lo sé supongo que no sentirme tan vacía...
    • no sé qué quiero en vd. dejé de cuestionarmelo hace un tiempo
    • dejar de pensar en que pretendo ser, qué deseo... que debería hacer...
    • comencé a dejar que las cosas pasen, sin cuestionarlas de más...

      Segunda Confesión:

    a veces siento que me perdí en el espacio, que debí haber llegado antes o mucho después...
  • como que voy a un ritmo y la realidad en otro, a veces me siento en las bancas y corre ese viento montañesco y no sé qué hago aquí
  • sé que pasaré mucho tiempo en ese lugar, me asusta un poco
  • pero no quiero volver...

    Tercera Confesión:

    • nunca pude aprovechar las cosas
    • ah, no me da miedo sufrir
    • lo encuentro tan necesario como la felicidad
    • si todo fuera positivo me sería tn extraño
    • a veces como que necesito estar mal

    Cuarta Confesión:

    Yo cuando estaba en antofa y sentia de esas penas malas
    • que te aprietan la garganta
    • de esas que pareciera ke te pusieran un bombín en el pecho y echaran aire hasta hacer reventar con todo dentro
    • me gustaba salir de mi casa y caminar
    • cuando tengo pena em encanta caminar
    • caminaba por el borde costero
    • el mar es genial cuando tienes pena
    • caminas y sientes ese aire húmedo helado
    • son como miles de diminutas gotitas que te chocan en la piel
    • si lloras las lágrimas se hielan
    • forman un pequeño camino en tus mejillas
    • caminaba mucho hasta la playa
    • me gustaba adentrarme en la bahía
    • hay unas entradas de piedras
      • yo llegaba hasta al fina
      • y me sentaba ahi
      • donde revientan las olas
      • siempre me gustó eso de niña... era mi lugar secreto donde podía sentir mis penas
      • hacerlas mias respirarlas, sentirlas
      • después de un rato el frio comienza congelarte
        • yo me congelo mas rápido... por mis problemas
        • al final estaba hasta que terminaba congelada
        • el frio congalaba la pena
        • despues salía el sol...

          Quinta Confesión:

          • cuando estoy contigo siento que soy como un globito inflándose, hinchándose poco a poco a punto de reventar en miles de colores, en un vaivén de aire, entre que si llega al punto y mejor no... y de nuevo casi
          • y después de un tiempo se hace más constante, y llega a ser un poco peligroso incluso...

            Sexta Confesión:

            te leo, cada palabra, cada letra entra en mis ojos, penetra mis pupilas, me desvanezco, se deshilan y se adhieren a cada parte de mi cuerpo, me acuesto con ellas, duermo y al levantarme ellas siguen conmigo, colgadas, pegadas, tejidas a la piel, empiezo mi rutina, con ellas bajo la ropa, y se quedan así hasta que termina el día, logran emigrar por la sangre, esparciéndose por cada vacío, llenándolo y una vez logrado, unas cuantas se echan a dormir en mi corazón y las que quedan retumban en mi cabeza...

            Séptima y última Confesión:

            como una bola de nieve que rueda colina abajo, cada vez mas grande cada vez más fuerte, imparable, de lo imperceptible a lo evidente. Así con cada suspiro. se sueltan las riendas a los caballos, dispares, corriendo frenéticos, bola de nieve y bola de fuego, ascendente, inversa, del hielo al calor, de la magnitud a la delicadeza, pequeña bola de fuego que crece a medida que llega al cielo...más alta, más grande, más intensa... Enrojeciendo el cielo, despigmentándolo y volviéndolo a teñir... Espiral ascendente... calor cristalino que tienta. Espiral descendente... palabras que entumecen...