viernes, 11 de febrero de 2011

Sin

Vida, el azar jugó contigo y perdiste, nací yo.
Mi cuerpo es una palestra de colores
y así, en degradé cambio los brillos por contrastes.
Vida, ¿Qué tienes para darme?
El júbilo de las mañanas.
El viento de las noches.
Vida, altisonante, juegas y no entiendo tu juego.
Carrusel, de princesas y villanos.
Vida, ámame, repite una vez conmigo esas palabras de tranquilidad.
Porque se ha asentado en mi sien la discordia,
como un nido, cada pesar es un huevo,
de ellos salen cuervos, y los cuervos quieren comer.
Vida, ¿seré tu conejillo de Indias? 
Fracasaste con tantos, ¿ahora quieres conmigo?
Vuelvo la cara y trato de darle mi desprecio al vacío,
en un abismo no hay más que fantasmas.
Y yo le temo a la oscuridad.
Vamos enredándonos en un tejido de vaivenes confusos
Entre el si y el no, dios, que delgada línea tienes.
Se me vuelven a acalambrar los sentidos.
Se me vuelve a cataratear la razón.
Vida, si este es un juego más, ya no quiero ser peón.
No soy centinela de grillos.
De gritos, de voces.
Vida, acompáñame en silencio,
los segundos decrecen a cero
y la idea de cultivar caminos renace.
No ahuyentes aventuras, los columpios de mis días desean descuerdarse
Desean libertad, al igual que yo, para poder disfrutar.
Vamos vida, soy producto del azar.
No hablemos de igualdad, ahí tienes tu pesar.
Vuélcame un paso más hacia el futuro.
Allí, con la soledad, cruda, antibiótica.
No podemos volver a empezar.
Olvidemos lo que acabo de hablar.


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