Pero ésta tierra amarra como el hambre y ha llegado el tiempo de partir, me he aburrido de revivir historias en el jardín. Hoy me pongo el arnés alado y alisto la mecha que me dará el empujón. Sin pensarlo más de lo necesario, me voy. Y sé que si me voy no vuelvo más, ya no tengo ganas de recordar. El cielo es mi destino y yo una pasajera fugaz. Ya no quiero nadar, ni caminar, sólo quiero volar...
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